viernes, 14 de noviembre de 2008

Experiencias Polacas (3) y ensoñaciones aéreas (4)

Siguiendo con el hilo anterior y en contraposición a él, tengo que decir que el viaje de regreso a casa fue de los peores y más estresantes que he tenido nunca.

Primero por el viaje en coche desde Szczecin a Berlín. Son 150 km casi todos por carreteras Alemanas. Primer chasco; las carreteras Alemanas. Después de todo lo que nos venden de la baja siniestralidad al volante en Alemania y de que gran parte de ello se debe a sus magníficas carreteras, ver y circular por una carretera como por la que fuimos, da que pensar sobre que no es cierto todo lo que se escucha.
La carretera era una vía de dos carriles por dirección. Pero el firme (lo de firme es un decir) estaba como un camino de cabras de España. La peor autovía de España es perfecta en comparación con esta.

Después porque sucedieron situaciones rocambolescas. El taxista debe para a llenar el depósito, por supuesto a costa nuestra, ya que deja el taxímetro conectado. Nos para la policía Alemana nada más pasar la frontera y se lleva nuestros DNI durante 15 minutos. Por supuesto nosotros mientras sólo podíamos rezar porque el taxista tuviese todo en regla.
Llegamos al aeropuerto y se estropea la cinta de embarque de maletas, con lo que durante 30 minutos no puede embarcar nadie de nuestro vuelo. Por todo esto el avión pierde la pista y salimos 40 minutos tarde.

El vuelo se complica y nada más despegar nos avisan que debemos permanecer todo el viaje sentados y con el cinturón puesto debido a las fuertes turbulencias.
Por la ventana (en la que por descantado voy) no se ve absolutamente nada ya que vamos inmersos en un banco de nubes.

En estos momentos uno trata de no pensar en fatalidades, pero está fresco el accidente de Spanair y el día antes hubo una salida de pista en Lanzarote, con lo que la gente empieza a murmurar.

Sólo puedo leer. Pero el 2º periódico se me hace aburrido y repetitivo. Al final, el cansancio acumulado de una semana fuera comienza a hacer mella en mí. Así que, sin saber como, me encuentro con los ojos cerrados reflexionando sobre el viaje. Mi siguiente recuerso es el de despertar sobresaltado con la visión de los Pirineos debajo.

Está algo más despejado y puedo incluso hacer una foto.



Po fin aterrizamos en Barajas a las 16:30, pero nuestro avión a Valencia embarca a las 17:00. Como no, la puerta dónde nos dejan, está a la otra punta de por la que tenemos que embarcar para Valencia. Así que toca correr para ir de punta a punta la T4 Madrileña. Aún llegamos cuando faltan unos minutos y podemos comernos un exiguo bocadillo y brindar con una copa de cava porque en unas 2 horas estaríamos en casa por fin.