sábado, 25 de octubre de 2008

Entrada fresquita para el Sábado (1)

Pese a que el día elegido para refrescar el blog es el domingo, he decidido que esta semana habrá ración doble.
El que no esté de acuerdo sólo tiene que cerrar la ventana y leer sólo la entrada de mañana.


Serán sólo 4 chistecillos.

El primero uno cortillo:

Hijo: ¡¡Papá, papá!! Hoy me he levantado con unas ganas de trabajar tremendas.
Padre: ¿Sí hijo?. ¿Y qué vas a hacer?
Hijo: Pues acostarme a ver si se me pasan.


El segundo es una anécdota con moraleja que me pasaron hace tiempo:

Yo estaba muy feliz.
Mi novia y yo habíamos tenido un noviazgo durante más de un año, y decidimos casarnos.
Mis padres nos ayudaron en toda forma posible, mis amigos me apoyaban, y mi novia era un sueño.
Solo había una cosa que me molestaba mucho, y era la mejor amiga de ella. Era inteligente y sexy, y a veces flirteaba conmigo, lo que me consternaba.
Un día, la amiga de mi novia me hablo por teléfono y me pidió que fuera a su casa a ayudarle con la lista de los invitados a la boda. Así que fui para allá. Ella estaba sola, y cuando llegue, me susurró que, ya que me iba a casar con su mejor amiga, y tomando en cuenta que ella tenia ciertos sentimientos y deseos hacia mi persona, y que ya no podía aguantarse mas, y que antes que me casara y comprometiera mi vida a su mejor amiga, quería hacer conmigo el amor una sola vez. ¿Que podía decir?.
Estaba totalmente sorprendido, y no pude decir palabra.
Así que me dijo, 'Iré al cuarto, y si tu lo deseas, entra y me tendrás.'
Admire su maravilloso trasero mecerse al subir las escaleras.
Me levante del sillón y estuve así, de pie, por un momento. Me di vuelta y fui a la puerta principal, la cual abrí, y salí a la calle, me dirigía a mi coche.
Mi novia estaba afuera. Con lágrimas en sus ojos, me abrazo y me dijo, 'Estoy muy feliz y orgullosa de ti. Has pasado mi pequeña prueba. No podía tener a un mejor hombre como esposo'.

Moraleja:
Siempre deja tus condones en el coche.


Vamos con el tercero. Este es un chiste de los que escrito pierde algo de la gracia. Para que sea efectivo se debe poner acento “andalú”.

Una monjita ingresa en un convento en Sevilla.
Como todas las hermanas tiene que desprenderse de todo lo material, incluido su nombre. Durante siglos la forma para elegir el nuevo nombre apostólico de las novatas había sido mediante sorteo, escogiendo un papelito en una urna.
La monjita en cuestión coge el papelito, lo desdobla e inmediatamente pide cambiarlo.
El nombre que le había correspondido era Rita; Sor Rita (recuerda con acento andaluz).
Le explican que eso no es posible y que nunca en toda la historia del convento se había autorizado un cambio de nombre ya que era Dios quien guiaba la mano de la novicia, decidiendo así el nombre.
La monjita ofuscada pide consejo al obispo. Pero éste le indica que él no puede autorizar ese cambio, y le recomienda que escriba al Papa,
La monjita sin pensárselo dos veces escribe una misiva al Papa explicándole lo grave de la situación. Por fin recibe respuesta desde Roma dónde viendo la gravedad del caso se le autoriza a volver a escoger otro nombre.
Toda esperanzada se dirige de nuevo a la urna y escoge un nuevo papelito. Lo desdobla, lo lee y se cae al suelo desmayada.
Sus compañeras alarmadas, cogen el papelito y leen el nombre escrito: RAIMUNDA (Sor Raimunda, de nuevo con acento andaluz).


Por último te dejo un texto que tal vez no llegue a ser un chiste, pero que seguro logra arrancar una carcajada a todos los que tengáis hermanos.


Un abuelo que le da a su nieto dos monedas de 1 € y le dice: Toma una para ti y otra para que se la des a tu hermano cuando llegues a casa.
El nieto se mete las dos monedas en el mismo bolsillo y cuando llega a casa sólo encuentra una. Entonces sin ningún rubor le dice a su hermano: Hermanito se ha perdido el euro que me ha dado el abuelo para ti.

Como la vida misma.


Espero que te hayan gustado, mañana más.