viernes, 29 de agosto de 2008

El fin de las vacaciones y la dura vuelta al trabajo

Como siempre todo lo bueno se acaba y hay que retomar las labores diarias para poder llevar un plato de judías a la mesa todos los días y poder pagar la hipoteca todos los días 16 de mes.


En el recuerdo ya queda todo lo realizado en el periodo de ocio del estío.


Este año he podido realizar multitud de cosas, pero condensadas en pequeñas pildoritas, con las que he disfrutado, pero sin generar un gasto excesivo.


En un día vimos la famosa Expo del Agua, a la cual ya dediqué varias entradas dentro de este blog. Al día siguiente visitamos las tres capitales de provincia aragonesas, cuestión que me guardo para mostrar en futuras entradas. Al igual que me guardo la ruta gastronómica de mediados de agosto en las que estuvimos medio día en Logroño y otro medio en Burgos, dedicándonos casi en su totalidad al arte del buen “yantar”. Por último mis vacaciones encadenaron una semana de descanso, intercalando Olimpiadas, partidas de Pocha y comidas familiares, así como alguna escapadita a León, Zamora o Salamanca.

Y como dije, puesto que todo llega, el lunes regresé a casa para ir aclimatando el cuerpo a dormir de nuevo sin manta y comenzar a concienciarme de que el jueves debía madrugar.



Para todos los que sigáis de vacaciones mi enhorabuena. Y para los que no hayáis tenido o ya hayan pasado, ánimo, que ya falta menos para el verano 2009.