martes, 8 de julio de 2008

Ensoñaciones aéreas

Cuanto tiempo para pensar se puede llegar a tener en los aeropuertos y los vuelos regulares.

En mi último vuelo relámpago hace unas semanas pude comprobarlo totalmente.
El martes a la ida la verdad es que no. Era temprano. Demasiado incluso para ponerse a pensar. No tuve tiempo de tomar un café que hiciese al cerebro comenzar a funcionar activamente. Y en dos horas comenzaría la primera de dos maratonianas jornadas de trabajo visitando y formando clientes.

Pero el miércoles a la vuelta, si que hubo tiempo. Erá el atarceder y el momento se acercaba más a las horas de las ensoñaciones. El cerebro estaba muy activo, pero con ganas de desenchufar, de pensar en cosas y detalles banales, después de todo un día repitiendo formaciones y soportando preguntas absurdas.
Media hora libre en el aeropuerto es suficiente para comenzar el proceso de desenchufado. Comienzo pensando en el nombre de mi blog, valorando palabras que signifiquen lo que quiero que sea. Continúo formando cómo serían los primeros temas. Seleccionando mentalmente fotos y videos que podría colgar, realizando un perfecto esquema mental en un típico ejercicio de abstracción.

Comienza el embarque y la ensoñación se rompe. Subo al avión con paso cansino como todas las 15 personas más que componían el pasaje de vuelo. Apago el móvil. Las azafatas comienzan el ritual acelerado de todos los vuelos; el cinturón se abrocha así, el chaleco (será por si caemos al Ebro porque poco mar existe entre Bilbao y Valencia-pienso) se hincha “asá”,... No hago caso. Me parece que en caso de tener que usar estos elementos, no quedaría nadie para usarlos.

El avión se comienza a mover por la pista. Me encanta observar maravillado todo el proceso de despegue. Ver como el avión acelera con un fuerte impulso de sus turbinas. El tirón cuando separa sus ruedas del asfalto y la sensación extraña que transmite al cerebro. Mirar como el suelo va desapareciendo bajo el fuselaje blanco y las cosas comienzan a parecer pequeñas. Es entonces cuando vuelvo a comenzar el proceso de abstracción. Cuando los pensamientos vencen al poder del cuerpo. Cuando sientes que sólo eres cerebro.
Comienzo de nuevo la “ensoñación”.
Veo la libertad del aire. Todo en él parece ligero. Hasta el pequeño jet Bombardier CRJ-200 de Iberia parece liviano.


Comienzo pensando en como damos por supuestas cosas que hace un siglo eran imposibles. Pienso en todas las personas que habrán participado de una forma u otra en diseñar un ingenio de estas características. En como asumimos lo fácil que es volar, sin pensar que en los millones de años anteriores sólo los seres con alas podían hacerlo. Sin pensar en cómo se sustenta el avión. Pienso en cuantos de esa quincena de personas que viajan conmigo conocerán las leyes de dinámica de fluidos que “sujetan” el avión en el cielo.
De aquí mi cerebro acelerado pasa a contemplar la magnífica vista de Bilbao que se despliega. La ruta pasa por realizar una salida hacía el mar (Norte) (al final podría ser útil el salvavidas) y rodear el aeropuerto para salir hacía el sur siguiendo una circunferencia perfecta. Mientras tanto los potentes reactores rugen elevando más y más el avión.
Pienso en las personas que están abajo, por ejemplo en su coche en un atasco y ven mi avión. ¿Se cruzarán nuestras miradas aunque no nos veamos?. ¿Pensará, esa persona, igual que yo, que dentro de ese engendro metálico ven otros seres vivos pensando lo mismo pero a la inversa?.
Preguntas que no tienen respuesta.

Avanza el avión hacia el sureste y la noche va cayendo en tierra. En el aire todo es diferente. Se divisa hacia el oeste un resplandor mortecino dónde la curvatura de la Tierra aún deja pasar los rayos del Sol. Me concentro en los cúmulos de luces que diviso en tierra, muchos miles metros por debajo de mi. Que ciudades y pueblos serán. Si durante el día es complicado reconocerlos, por la noche es casi imposible. Me divierto viendo las formas que presentan las luces. Todas se agrupan en dibujos más o menos regulares. ¿Qué pensarían otros seres inteligentes en caso de acercarse a nuestra pequeña Tierra?.

Noto como el avión baja la impulsión de los motores y se comienza a inclinar hacia delante. Comienza el descenso. Quedan unos 15 minutos. El viaje se me está haciendo corto.

Cada vez veo más cerca las ciudades. Hasta distingo pequeñas lamparitas que se mueven serpenteando entre la oscuridad.
Distingo rotondas, fábricas y calles. Y a lo lejos veo la pista de aterrizaje en Valencia.

Se termina la ensoñación. Toca ponerse el cinturón y prepararse para ver como un humano sin alas es capaz de bajar un ingenio metálico al suelo sin colisionar (o eso espero y deseo en ese momento).

Pienso en los frenos, amortiguadores, neumáticos,… que deben llevar estos cacharros para soportar todas las fuerzas físicas que en ese momento deben de estar actuando.

Flaps abajo. La pista se acerca rápidamente.

Noto el fuerte impacto que siempre se produce al tocar la pista a esta velocidad. El morro baja, los reactores comienzan a invertir el movimiento y los frenos a actuar. En pocos metros la velocidad es menor de la que podría tener una bicicleta.

En unos minutos hemos pasado de volar a más de 10.000 m de altura y una velocidad de 850 Km/h a estar a 0 m de altitud y detenidos.

La verdad es que en ese momento uno piensa en todo lo que es capaz de hacer la raza humana.
Somos capaces de crear este magnífico ingenio, con el que he recorrido en menos de 1 hora una distancia en la que tardaría más de 6 horas en coche, casi 2 días a caballo y más de una semana andando, pero también es capaz de que este mismo ingenio pueda arrojar una bomba con potencia para eliminar a miles de seres vivos en un segundo.

Ya estoy fuera de la ensoñación totalmente. Recojo mis cosas y voy hacía la terminal dando vueltas y más vueltas a las cosas tan raras que se piensan en un entornos hostiles como el aire.
Aunque tal vez hostil no sea la palabra. Es más exacto desconocidos.

8 comentarios:

Jesús Rodríguez Ferreras dijo...

Bueno, bueno, parece que esto avanza. Como cabía esperar tu estilo es aún un poco más recargado que el mío. Le vamos a dar un buen dolor de cabeza a Inzert.

RK2 dijo...

En mi primer vuelo solamente pensaba en como podía volar un cacharro tan grande.

Fredy_ven_a_20 dijo...

Que Inzert esté tranquilo.
Trataré de intercalar densos comentarios como el de ayer con repotajes gráficos que espero hagan las delicias de los lectores más gandules.
El de esta noche por ejemplo será de este último estilo.

Inzert dijo...

Los primeros los acabo de leer, este del avioncito, me parece que esperare a leerlo un día que vaya en avión de viaje pa matar el tiempo.

Iván dijo...

Yo particularmente observo bastante los aviones, desde el coche, cuando me acerco o abandono Madrid (cosa que hago casi una o dos veces por semana)por la A-3 o la R-3, desde dónde es bien visible una de las dos "colas" de Barajas. Y si que pienso en los "humanos" que van metidos en el cacharro, y en como se ve la autovía (como un camino serpenteante) desde el aire...(Cuando yo he volado en esa cola, me he fijado en la A-3, tantas veces recorrida con particular interés) y allí vamos otros humanos en nuestros locos cacharros... cada uno a lo suyo. Y la cadencia de aproximación de los aviones en la cola... casi perfecta, siempre uno detrás de otro, como a un km de distancia, da igual a la hora que pases... siempre hay cola, siempre un aparato a un km del otro... y cuando uno se va, otro llega a la cola...

Zarpitas dijo...

Hola novato!!
Vaya, como alguno mas se anime a esto de los blogs, tendré que levantarme cada día una hora antes para "estar al día", (ja.ja) en lo que ha relatos se refiere.
Mi experiencia con los aviones es mínima, por eso me resulta llamativo que algunas personas se refieran a ellos como si del metro, bus se tratara... Espero que ya puestos algún día yo os pueda hablar de Haway, Taiti o Indonesia, como el que habla del río de Milles....
Un besito.

Darío dijo...

Permíteme hacer una apreciación. Si está aterrizando, más que flaps arriba, suele ser flaps abajo, aunque no conozco los procedimientos de un CRJ-200, pero me imagino que no diferirán de los standards. Siendo un CRJ, lo unico "arriba" que podrá estar durante la aproximación serían los spoliers (Airbrakes, freno aerodinámico). Los flaps se extienen por el borde de salida del ala hacia abajo y los spoliers suelen estar en la parte de arriba del ala (extradós).

Fredy_ven_a_20 dijo...

Nada que decir ante un experto.
Mi poco conocimiento en la materia hacía que pensara que lo que has llamado spoilers eran los flaps.
Por la noche modificaré la entrada con tu apreciación.

Gracias por el comentario Dario.
Nunca te acostarás sin saber nada nuevo.