martes, 29 de julio de 2008

La expo “pufo”

Creo que este es el mejor título para definir a la Expo de Zaragoza.
Y es que cualquier crítica o comentario que hayas podido escuchar sobre ella, desde mi punto de vista, se queda corto, y para hacer honor a la verdad debería estar aumentado unas 20 veces por lo menos.

Teniendo en cuenta que no se trataba de una Expo Universal, como la de Sevilla, sino de una Internacional, yo ya iba preparado para esperarme un tipo a la Expo de Lisboa del 98. Está claro que pequé de iluso.

Ya para empezar el primer detalle. Resulta que adquieres las entradas por Internet, paso fundamental para no hacer colas kilométricas incluso antes de entrar.
Para recogerlas se debe acudir a un cajero de Ibercaja o de CAI. La sorpresa se presenta cuando tras acercarme a la sucursal de Castellón de CAI, no puedo obtenerlas.
Pregunto dentro de la oficina y su respuesta me deja perplejo.
Sólo tienen está opción los cajeros de Zaragoza. Pues que previsión –pienso, que buen comienzo. Menos mal que aunque nuestra idea primigenia era visitar 2 días, sólo compré un día, "por si las moscas".

Otro factor es el alojamiento. Se puede decir que los hoteleros han duplicado los precios. Ahora se quejan de que la afluencia no es la que esperaban y que sólo tienen un 75 % de ocupación. Pero es que es normal que con la crisis que tenemos, pocas personas se puedan permitir gastar 120 € en una habitación doble de un hotel de 2*.
Lo mejor si se va en grupo es alquilar pisos enteros, ya que por ese mismo precio los están alquilando con 3 habitaciones.
La otra opción, si conoces un poco de la provincia, es irte a algún pueblo cecano, que aunque también los han aumentado, siguen siendo más económicos.


Total que llegó el jueves 24. Salimos prontito de Castellón para estar a las 9:30, hora en que abren la Expo, en Zaragoza y así comenzar a hacer colas para a las 10, hora de apertura de pabellones, poder entrar antes.








Ahora viene lo bueno. Nada más entrar una voluntaria nos informa de que para ver ciertos pabellones como el de España y el acuario, es necesario sacar hora de visita y que si queremos verlos vayamos rápido a por ellas.

El del acuario se sacaba en una especie de cajeros y el de España sólo y exclusivamente en el propio pabellón.
Llegamos a los citados pabellones y casi nos caemos de culo; ya hay colas kilométricas. Nos repartimos para obtener las entradas más rápido y necesitamos 1 hora y media para sacar la entrada del acuario y 2 horas y media para obtener la del pabellón Español.
La sorpresa es que una vez obtenidas las entradas debes hacer cola otra vez, ya en el pabellón, para entrar.
Además, ilógicamente, todos los toldos y sombras de la Expo están en zonas de paso, quedando a pleno Sol todas las personas que hacen cola.


Mañana te contaré qué pudimos ver, pondré fotos y comentaré más de mis nefastas impresiones sobre las formas y los contenidos del evento.


Te dejo reflexionando, por si estabas pensando en ir y aun puedes cancelar tu viaje.

1 comentario:

Iván dijo...

No eres el primero que suelta este tipo de comentarios sobre la Expo. Empiezo a alegrarme de haber cancelado mi viaje a finales de Junio. En la playa y de fiesta nocturna se está mejor por Torrevieja, Campoamor, Lo Pagan y San Javier. Lo malo son las resacas...