jueves, 31 de julio de 2008

La expo “pufo” (3)

Continúo atormentándoos con las desventuras en la Expo.

Después de ver todo lo anterior eran las 2 de la tarde, con lo que hubo que comer algo.
A continuación decidimos ver alguno de los pabellones temáticos (excepto el del agua extrema que tenía las entradas agotadas y una cola de otro par de horas). El que más cerca teníamos era el del Agua compartida.
Truño es poco. Datos y más datos sobre los conflictos del agua, colocados de manera nada atractiva. Lo único salvable el jardín y las vistas desde lo alto.




Vista la experiencia con los pabellones temáticos decidimos dejarlos para el final si había tiempo y ver algunos países que nos recomendaron.

Comenzamos por algunos que caían de paso. Vimos varios; el de Egipto, Italia, China,..., pero destacable sólo el de Marruecos, representando un palacio de la zona.





Y el de Francia con sus gotas de luz, sus láser y su grandioso jardín en mitad del pabellón.





Con muchas ganas nos quedamos de ver el de Grecia que tenía buena pinta, pero la cola que había desanimaba a cualquiera.

De los demás interesantes el de Japón, dónde hicimos 1 hora de cola y el de Alemania con otra hora y media esperando. En estos dos lo bueno es que había sombra y que además cada pocos minutos lanzaban agua pulverizada para refrescar el ambiente.

En Alemania no se complicaron la vida. Unas barquitas, a las que dabas gracias por los 6 minutos de duración en que ibas tumbado, en las que a lo largo del recorrido contaban la forma de aprovechar y reciclar el agua en las Germanías. Claramente a años luz de nosotros



El de Japón consistía en un video que contaba como era la vida en Tokio (llamado Edo en aquellos tiempos) hace 200 años. La ciudad superaba ya entonces el millón de habitantes. A pesar de ser una gran ciudad, el río que la atravesaba era potable en todos sus tramos, hasta la desembocadura. Esto era así por la buena gestión de los recursos y de los residuos que realizaban sus habitantes, designando una zona del río para cada cosa y utilizando los residuos como abono para la tierra en vez de verterlos al propio río.


El narrador de este video es un Kappa, un diablillo de la mitología Japonesa con forma de rana. Según la Wikipedia:
“Los kappa suelen representarse como pequeños humanoides con forma de rana del tamaño de un niño. La cara tiene aspecto de tortuga y en muchas ocasiones es dibujado con un caparazón en la espalda. El hábitat natural de los kappas son los ríos y lagunas de Japón. Utilizan sus extremidades con forma de aleta para desplazarse y nadar a gran velocidad.
Los kappa suelen ser el personaje malo en los cuentos tradicionales japoneses. En las historietas suelen tirarse flatulencias muy fuertes, mirar muchachas a escondidas mientras ellas se desvisten, roban hortalizas en los huertos, raptan a niños o mujeres. De hecho una de las comidas favoritas de los kappas son los niños humanos, un manjar al que no se pueden resistir. Según diversas interpretaciones, los kappas absorben la energía de sus víctimas chupándoles la sangre, comiéndose el hígado o las entrañas (ver su relación mitológica estructural con los "vampiros"). Para asustar a los kappas se puede utilizar fuego. Aún hay muchas aldeas en Japón que utilizan fuegos artificiales cada año para asustar a los malos espíritus, entre ellos los kappa. Aún así, según la mitología, los kappa son seres muy educados que siguen a la perfección el código de conducta japonés. Por esto, según la tradición, para poder escapar de un kappa solo es necesario hacer una reverencia. El kappa se vera obligado a devolverla, dejando caer el agua de su calva y perdiendo temporalmente sus poderes.
Hasta aquí el lado malo de los kappas, pero también tienen su lado bueno. Los kappas son bastante curiosos y les gusta espiar a los humanos. Entienden y pueden hablar japonés, en ocasiones incluso se relacionan con humanos siempre y cuando obtengan beneficios a cambio. Por ejemplo, suelen hacer encargos para humanos recibiendo pepinos a cambio, que es para los kappas la única comida que es más deliciosa que los niños humanos. Tradicionalmente, las familias japonesas lanzaban pepinos a los lagos cercanos a sus casas para evitar que los kappas se comieran a los niños. Hoy en día, existe un tipo de sushi llamado kappamaki (rollo de kappa), que es simplemente arroz con un trocito de pepino en el centro.
Algunos kappas llegan a hacerse amigos del hombre, e incluso los ayudan a regar los huertos o enseñan trucos de medicina. Según la leyenda tienen grandes poderes para eliminar los dolores de espalda. Existen templos dedicados algunos kappa mitológicos que se cree ayudaron a los pobladores de la aldea"
.

La verdad es que de lo visto este video fue de lo más elaborado tanto visualmente como de contenidos de la expo.
A continuación retiran la pantalla y aparece una impresionante cascada de agua.
Por los lados de ésta se accede a una gran sala dónde te invitan a un té verde frió y muy pero que muy amargo, pero que de veras calma la sed.
Lo más intrigante de esta sala es que todo el sonido ambiental proviene de altavoces de agua. Este sistema aprovecha la sensibilidad del agua a las ondas del sonido para amplificar esta señal que transforma posteriormente en sonido. Un deposito de agua cilíndrico, transmite las ondas de sonido, al final del mismo, un disco de membranas, similar a la de los altavoces tradicionales, convierte esa señal amplificada en sonido.


Mañana terminaré de contarte los últimos pabellones visitados y el plato fuerte; los espectáculos de la expo.
La verdad es que esto empieza a parecer una blog sobre la expo, así que trataré de sintetizar.