martes, 29 de julio de 2008

La expo “pufo” (2)

Terminé en la anterior entrada recomendándote encarecidamente no ir a la Expo.
Si me lo permites hoy, trataré de comentarte mis vivencias que demuestran el porqué de aconsejarte esto.

Tras las 2 horas y media de cola que hicimos. Entramos en el pabellón de España. Sorprendentemente quedaban entradas para las 12:30, así que volvimos a hacer cola frente a la entrada hasta que nos tocó entrar.



Según se comenta el pabellón de España está construido con unos pilares cerámicos que simulan un bosque. Varios de estos pilares están huecos por dentro y en su interior circula agua para, de esta forma, enfriar el pabellón de una manera sostenible.



Primer tongo. Dentro el aire acondicionado está al mismo nivel que en otros pabellones y ésto es lo que realmente climatiza el edificio.
Comenzamos nuestra andadura y la primera sala del pabellón es una especie de cine esférico donde proyectan un video sobre la contaminación y los recursos naturales. El video de dibujos, parecía realizado el día antes a la inauguración. Lo único decente es la animación, que recreada a vista de pájaro, da una alta sensación de velocidad y de ingravidez bastante lograda.
A continuación vienen una serie de penosas salas en las que los contenidos se basan en pasar horas escuchando a pequeños monitores con videos grabados, que debían de contar cosas muy interesantes, que obviamente no tuve paciencia para escuchar. Por último aparece una sala con unas maquetas sobre cómo ahorrar agua, cómo no contaminar,...
De aquí se pasa a una sala llena de pelotas azulas (tipo atracción para niños) que por alguna razón ajena a nuestro entendimiento no nos dejaron cruzar.
A continuación a la calle y al calor.
Eso si al salir te proveen de una botella de 33 cl de las mejores desaladoras Españolas. Sin ser un experto en agua diré que el sabor no era bueno y que me la bebí por que la sed era acuciante.

De aquí comenzamos nuestra andadura por una serie de pabellones regionales sin más premisa que promocionar algo el terruño al que representan.
Como anécdota decir que el pabellón de Castilla y León se componía de una fuente que con gotas formaba palabras y de botellas de vino que realizaban las divisiones interiores del Stand.




Mención aparte tiene el pabellón de Aragón, que según parece representa una cesta llena de fruta (que yo no veo por ningún lado).
Se veía de la planta 4 a la 1, pero lo mismo hubiese dado. Sólo era interesante la planta 4 en la que invirtieron un montón de tiempo en decorar mediante ramas imagino que recogidas de la Ribera del Ebro donde ahora está la Expo.




Pensarás que me estoy olvidando de contar algo más sobre los contenidos que tenía cada paballón, pero no es así. Es que eran o inexistentes o tan rematadamete malos y pesados que la verdad la mayoría los pasé de largo. En la mayoría lo único relevante era el edificio o la decoración.

No te cansaré más por hoy.
Continuará mañana ...

2 comentarios:

RK2 dijo...

Cuanto dinero tirado.

Javier Garcia dijo...

En general no le encontrado nunca el sentido a estas exposiciones, pero que encima monten todo ese tinglado para hablar del agua y concienciarnos de su buena utilización y el desarrollo sostenible y demás mandangas ya es de chiste (si es que tuviera maldita gracia).

Sólo con lo que se han gastado en hacer el truño (por no hablar de la contaminación que habrá supuesto, el gasto energético absurdo y los residuos que deje al desmontarla) podían regar todos los cultivos Aragón con agua embotellada...